es mejor andar y no correr

¿Han oído hablar de la crisis de los 20´s?, estoy segura que más de uno se sentirá identificado. No sé qué sucede, pero es parte de la naturaleza del ser humano, querer tener la vida armada y que todo fluya bien SIEMPRE. Y vaya que me siento muy identificada con lo anterior.

Es súper común desesperarse cuando las cosas no salen bien y querer tirar todo por la ventana; ¿te ha pasado?.

A mi corta edad, he tenido más crisis existenciales de las que se imaginan, y la verdad me cuesta un poco acostumbrarme a la idea de que no todo será perfecto siempre y que si mis planes no salen como esperaba, aunque le estuve echando ganas: ¡¡NO PASA NADA!!. Digo, la vida es así … subir y bajar. Momentos de éxito y otros no tanto.

Justo cuando empiezo a tomar todo con más calma es cuando tengo más paz interior y por ende me siento mucho más feliz y tranquila. Y no hablo de decir “me vale todo”, es solo que uno sabe bien cuando es mejor darse un break de la vida o de ciertas situaciones.

Tengo la suerte de estar rodeada de personas que siempre me apoyan en todo lo que hago y me ayudan a entrar en razón cuando siento que todo va sin rumbo. Me hace darme cuenta de lo afortunada que soy y que no todo es gris aunque los días estén nublados.

No hay mejor terapia que un buen café o té, acompañada de un momento de silencio para reflexionar sobre la vida o escuchar tu playlist favorito y cantar hasta sentirte mejor. Y la verdad, después de todo siempre es padre analizar todo lo que hemos hecho durante este largo camino y darnos cuenta de que constantemente hemos tenido malos o no tan buenos momentos, pero sin embargo después vino algo mejor.

Así que la próxima vez que empecemos a creer que todo va mal, porque no tenemos lo que queremos o no estamos en la situación anhelada; debemos recordar que nada es permanente y que si tomamos todo con más calma y más amor no hay por qué entrar en pánico.

Les mando mucho amor y nos leemos pronto.

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